PANORAMA SEMANAL: Al ritmo del coronavirus

05/04/2020 | Editorial |

La imprevisión para el pago a jubilados y beneficiarios de asistencia social quedó al descubierto el sábado. El operativo montado luego del pandemónium del viernes demostró que si se tomaban medidas el pago de algunos beneficiarios que había quedado con sus fondos atrapados tras el cierre de los bancos –junto con la cuarentena indiscriminada- la situación hubiera estado siempre bajo control.

Buscar los responsables ha sido el pasatiempo preferido de los que dicen ahora, con la profundidad de las charlas de café, sabíamos que esto iba a ocurrir. La verdad es que, ya con poca timidez, la política partidaria se ha desatado. Desde los halcones más duros que nunca estuvieron agazapados, hasta las palomas que guardaron las formas y aprovecharon para liberar su pertenencia política.

En medio de este juego, lo que está en riesgo es la unidad que ha llevado hasta el momento de forma positivo el control sobre la pandemia en la Argentina.

La contienda política, tanto a nivel nacional, como provincial, está desatada abiertamente. Los costos pueden ser altísimos. Depende de cuánto escale.

Los cálculos de la oposición comenzaron con la propuesta de “rebaja salarial”. Legisladores nacionales, anunciaron rebajas, como vienen pidiendo algunos medios que hasta hace poco denunciaban a los “hijos del poder”. Es preferible que el principal donante cobre el 100% de sus dietas pero que mantenga a su familia. Sería más económico para el Estado.

Subieron luego de que el presidente Alberto Fernández cuestionara a Techint y a Paolo Rocca, para que el verdulero y el carnicero se prendieran en la diatriba. La respuesta calculada del jefe de Estado fue el halago que le dispensó a Hugo Moyano. No hacía falta, pero el mandatario nacional sabe que irrita y a quiénes irrita.

Horacio Rodríguez Larreta le dio un cargo a María Eugenia Vidal. Su iniciativa apunta también hacia adentro. La política está calentando los motores, aunque la próxima elección todavía está lejos.

Los que denunciaban el doble comando que impondría la presencia de una vicepresidente fuerte como Cristina Fernández, ahora reclaman porque no está presente. Porque el Senado no funciona, porque el parlamento…

El ministro de Salud, Ginés González García, había anunciado y parecía llegaba la hora de convertir a toda la salud en pública, incluidos los sanatorios privados. Ola de cuestionamientos, críticas. Antiguos simpatizantes como el escritor y periodista, Jorge Asís, ahora devenido en duro crítico, advirtieron sobre la “tentación autoritaria”.

La libertad de opinión en las redes sociales sigue siendo libre. Los periodistas opinan el PRO promovió un cacerolazo que sólo existió en Buenos Aires, en las redes y en las páginas de los diarios que no se sienten tan cómodos con solamente analizar lo más objetivamente que se pueda la evolución de la pandemia.

Pobre, del ex presidente Macri no se acuerdan ni siquiera en su partido, cuando intentó meter cuchara pidiendo no ahogar a la economía y cuestionar el cierre de los aeropuertos dejando temporalmente varados a miles de argentinos.

Entre los que apuesta a que cuanto peor, mejor. El operativo para pagar a jubilados le cayó como un regalo. Expusieron a millones de beneficiarios de jubilaciones y beneficiarios de ayuda social a la ruptura de la cuarentena. No es que haya estado mal que se cuestione el improvisado operativo. Lo pavoroso es que se especule para sumar votos.

La respuesta del presidente fue a través de los medios de grupo Clarín. Alberto le respondió con un no rotundo a las propuestas de reducción de salarios. “Cada uno tiene derecho a donar su sueldo si siente que está en condiciones de hacerlo. Yo tengo un gobierno de ministros y de funcionarios que no tienen fortunas, no tienen cuentas en el exterior, no tienen bienes, no tienen empresas, que realmente viven de su sueldo” y le pegó a Macri “La verdad que a mí me parece un acto muy demagógico, no tienen los argentinos un Presidente que trabaja una semana y se toma dos de vacaciones”.

El gobierno tiene respuestas. Le sobra discurso. Pero prefiere elegir con quién confrontar. No será con los dirigentes del poder intermedio de Cambiemos.

Lo nuevo será el tironeo por el levantamiento de la cuarentena. Desde este “Domingo de Ramos”, sólo falta una semana para el “Domingo de Pascuas”. Allí todos quieren opinar, empresarios y gremios. Tres el resultado de esas conversaciones y es de esperar que luego de la opinión de los especialistas de la salud, que hasta ahora tenían palabra casi sagrada, tendrá que decidir finalmente Alberto Fernández.

En esa brecha seguramente se colará la próxima estrategia de la oposición cambiemita. Paradójico que haya incursionado ahí el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich. Es posible que el presidente le haya pedido particularmente o en conjunto a los gobernadores, alguna opinión sobre su pensamiento respecto del levantamiento de la cuarentena.

Pero que el mandatario chaqueño haya hecho público esos 16 puntos, es algo que todavía no encuentra explicación. De hecho, a ese nivel –público- Alberto Fernández todavía no le preguntó a nadie.

¿Quiso el gobernador chaqueño lograr una primicia? No le hace falta. ¿Qué quiso hacer? Enigma.

Capitanich mantiene una sorda disputa no solamente con Corrientes. También con Resistencia. El intendente Gustavo Martínez, se queja de que el gobernador no le atiende el teléfono. El jefe comunal no se debe haber repuesto todavía del cansancio que debió haberle provocado tanto desplante que tuvo con la provincia desde que fue electo para ese cargo. La vida es una calesita.

La situación en Resistencia es apremiante. A la caída de coparticipación que sufre por la falta de recaudación nacional se tiene que sumar obviamente la caída de la recaudación propia. El intendente no pudo aplicar el impuestazo aprobado. O porque la gente no paga o porque ha postergado vencimientos.

A esto hay que sumar los recortes que le aplicó la provincia, según denunció la Municipalidad. En Casa de Gobierno se defienden. Se le debitan a la capital chaqueña los montos correspondientes a retenciones del Insssep correspondientes a los empleados municipales. No debe ser poco dinero, pero tratándose del administrador de turno, en la conducción actual de la caja previsional parece que se hubieran quemado con leche.

Martínez tiene a su vez su propia pulseada con el cacique municipal Jacinto Sampayo. La pandemia le habría colocado un nuevo as en la manga. Lo que nunca pudieron hacer ni las administraciones radicales y ni las peronistas parece que se ha logrado ahora. La bancarización parece dolerle al gremio. Habrá que ver si es definitiva o sólo mientras dure la cuarentena, como se esperanza el sindicato.

 

 


¿Está de acuerdo con un impuesto a las grandes fortunas para financiar el gasto que demande la atención por la pandemia?